Reduce grasas sin perder sabor




Los frijoles, el arroz, las tortillas, todos los alimentos que diariamente visten la mesa de la familia hispana son una elección saludable. Pero el verbo que los vuelve peligrosos es uno solo: freír. En el imaginario de la comunidad, ese ruido particular de las masitas de puerco saltando en la sartén es lo que le da sabor.

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Pero no es así, aseguran expertos del Instituto del Corazón de Estados Unidos, quienes te proponen en un útil folleto, algunas claves para que liberes tu cocina de grasas enemigas sin resignar esa magnífica sazón.

En primer lugar, proponen que logres reducir los platillos fritos en un 35 por ciento. Es decir que por lo menos tres días a la semana cocines al horno o prepares comidas hervidas, como un buen guisado.

Con esa meta, irás cambiando la rutina y, a la vez, acostumbrarás a la familia a combinar más las cocciones.

Además, te recomiendan los siguientes pequeños grandes cambios:

  • Cocina los frijoles sin tocino. Sazónalos con cebolla, ajo, ají, chile verde, orégano y cilantro. Opciones que tengan cero aporte de grasa.
  • Usa aceite en aerosol, preferentemente vegetal. O margarina en vez de manteca.
    En el caso de las carnes, escurre la grasa que sueltan durante la cocción y no las cocines en su propia grasa. El contenido grasoso disminuirá de forma notoria.
  • Cuando recalientes sopas o caldos, sácale antes la capa de grasa que se forma con el frío. Si recalientas guisos o carnes, no utilices aceite sino agua.
  • Selecciona alimentos magros, ricos en proteína como la soja, el pescado, el pollo sin piel, la carne muy magra y los productos lácteos al 1% o libres de grasa.
  • Elige alimentos que sean naturalmente bajos en grasa, como los granos enteros, las frutas y las verduras.
  • Obtiene mucha fibra soluble, como avenas, salvado, arvejas secas, legumbres, cereales y arroz.
  • Restringe también aquellos snacks fritos o los alimentos horneados preparados comercialmente (rosquitas fritas, bizcochos, galletas).
  • Limita el consumo de productos animales, como las yemas de los huevos, los quesos enteros, la leche entera, la crema de leche, el helado y las carnes grasosas, y presta atención: disminuye el tamaño de las porciones de carne.
  • Lee las etiquetas de los alimentos, especialmente el nivel de grasa saturada, al igual que evita o limita aquellos alimentos con niveles altos de grasa saturada.
  • Busca en las etiquetas de los alimentos palabras como “hidrogenada” o “parcialmente hidrogenada”. Estos productos están cargados de grasas dañinas y se deben evitar.

En aquellos casos en los que mejores tu dieta pero sigas comiendo algo de grasas, existen nuevos productos como ALLI, la primera píldora de venta libre para combatir el peso aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), que te ayudará a cumplir tus metas.

via: midieta.com

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