La comida puede provocar una adicción similar a las drogas




Cada vez los expertos advierten más sobre una problemática propia de nuestra era: la obesidad y la “adicción” a los alimentos, y a ciertos tipos en específico, los más ricos en grasas y calorías. Por caso, en España existe una organización, creada desde hace 50 años, Comedores Compulsivos Anónimos.

En este sentido, la revista especializada The Journal of Neuroscience publicará dentro de poco los resultados de un estudio revelador: en el que un grupo de investigadores estadounidenses trabajaron sobre unas 26 mujeres, con sobrepeso u obesas, y halló que con los alimentos se puede dar también un mecanismo de adicción similar al de las drogas.

Durante seis meses se ofreció a estas féminas dos tipos de batidos: sabroso y de alto nivel calórico, e insípidos y sin calorías. A través de resonancia magnética funcional se encontró que las mujeres que consumieron más cantidad de los primeros eran aquellas cuyos cerebros mostraban una menor activación de la zona asociada a las comidas palatables (agradables al paladar).

Aunque parezca una contradicción, “se trata de un mecanismo muy similar al de las drogas”, explicó Francisco Pérez Jiménez, jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

“La hipótesis es que el ser humano, cuando come, recibe una compensación, ya que los alimentos le causan placer“, siguió el endocrinólogo, y cuando el alimento le causa menos satisfacción suele ocurrir que la persona gane más peso “porque tiende a consumir más para conseguir esa gratificación”, explicó.

De todos modos, los expertos advirtieron que no se puede hablar de adicción en los mismos términos que cuando nos referimos a las drogas: “Hay muchos puntos en común, pero también algunas diferencias”, enfatizó Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Entre los aspectos similares se cuentan los síntomas, ya que, según este experto en neurofarmacología, “se puede llegar a la pérdida completa del control tanto en la búsqueda de comida basura como de drogas“. Así también, los comedores compulsivos suelen sufrir de recaídas tras haber logrado algún período de mayor equilibrio.

Desde un punto de vista neurológico también se pueden apreciar similitudes: las drogas y los platos con una alta palatabilidad producen efectos parecidos en el cerebro, ya que ambos actúan sobre neurotransmisores (compuestos que transmiten los impulsos nerviosos), como la dopamina.

En relación con las diferencias, Maldonado apuntó que, en primer lugar, se debe discernir entre la propia naturaleza de las sustancias: “La comida es necesaria para la supervivencia; la droga, no”.

De aquí que la activación de los circuitos de recompensa que produce un estímulo natural, la comida, “no puede ser totalmente equivalente al que genera un compuesto que no nos resulta imprescindible”.

Finalmente, cambia el patrón de consumo: si bien muchas personas pueden consumir drogar, no todas, sólo una de cada siete, “se enganchan”. El abuso de la comida de alta palatabilidad afecta, como mucho, a uno de cada 30 individuos.

via: vitadelia. Com

Que te parecio???